FARO DE LA MOLA, FORMENTERA.

La carretera de luz que dibuja el sol sobre el mar me lleva hasta el faro de La Mola.
Cierro los ojos y respiro profundamente, como si todos mis miedos gritasen en ese suspiro. Los abro, te veo y desaparecen. Firme, al filo de un acantilado de 120 metros y con la inmensidad del mar frente a ti.
Has visto la derrota de aviones en guerra a dos millas de distancia, abrazado a un farero que te enseñó lo importante de guiar a quienes buscan camino, y dando cobijo a quienes como yo, entre vértigo y sueños, buscamos esa pasarela de luz que nos recuerde que seguir hacia adelante es la única opción.
Tantas historias puedes contar que este verano fui yo quien se sentó a admirarte. Todo lo que nos contamos vuela entre tú, yo y ese atardecer coloreando el cielo. Vuelvo más valiente, más grande y con la promesa de regresar siempre a los lugares donde fuimos felices.
Nos vemos pronto, amigo🌟
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