FARO ISLA PANCHA

La distancia entre el amor y las dudas es siempre encontrarte. Y más desde que esta habitación de mar solo navega entre recuerdos, pero ¡Qué recuerdos!
La escalinata de Isla Pancha predecía, peldaño a peldaño, las ganas que nos teníamos. ¿Qué mejor colchón que dormir entre las ganas?
Dos son los faros que escriben la historia de esta isla. La luz simétrica de una torre anclada en el centro de un edificio que la protege de los temporales. Un segundo faro a pie de mar, que años más tarde, eclipsó con su luz a esta primera torre. Aún trato de entender por qué aquella noche tus ojos alumbraban más que aquellos grandes focos. Y paradójicamente, qué fácil se me hacía perderme en ellos. Dos faros vistiendo el camino de los que ansían volver a casa, y yo mientras desvistiéndote a ti. No imagino mejor refugio.
Hoy vuelvo a la isla, a tu ropa interior, al brillo de esos dos luceros que miran el mundo inmensamente, a la noche donde ojalá hubiera aprendido a detener las mareas, al abrigo de dos faros que ya no esperan barcos, también te esperan a ti. Así que vuelvo hasta encontrarte, con los remos más resistentes que nunca y las coordenadas del viaje llenas de vencemiedos.
¿Qué me dices? ¿Seguimos remando juntos?
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